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Mostrando entradas de febrero, 2011

Drácula y Ceausescu: el regreso del mito, entrevista de Ignacio Solares a Nicolae Ceausescu

Una mañana me llevaron la iglesia conventual de Snagov, abajo de cuyo altar está enterrado el príncipe Vlad Tepes III Dracul, llamado el empalador, que luchó bárbaramente contra los turcos en el siglo XV, y en quien se basó el novelista Bram Stoker para elaborar el Drácula que conocemos (drac en rumano es demonio, y dracu, dragón). —No les creas nada —me había dicho la noche anterior el poeta rumano Darie Novaceanu (traductor de Borges y de Paz), a quien conocí en el Ministerio de Cultura y con quien hice una amistad que aún perdura—. Ahí no está enterrado nadie. En 1931 abrieron la tumba y estaba vacía. —Tratándose de Drácula... Y del turismo, sobre todo. Puro cuento... —Pero yo no era turista: en el otoño de 1974 llegué a Bucarest a entrevistar a Ceausescu y algunos de sus ministros para el Excélsior de Scherer, y el gobierno rumano—toda amabilidad— me puso un interprete-guía. Ya tan amable cuando le dije que quería conocer el castillo de Drácula. —A los periodistas serios no hay costu…

Música de cámara, de Juan Vicente Melo

Una gota. Primero una sola gota: delgada, minúscula, incolora. y enseguida un silencio largo como su encierro callado de años inmóviles. Y luego otra gota, otra, otra más, delgadas e incoloramente minúsculas, golpeando tan calladamente los cristales que apenas se pueden escuchar. Sonríe. La primera lluvia del año, lluvia fresca, monorrítmica, lluvia fina que parece lejana, soñada, inexistente; gotas delgadas que al unirse se vuelven azulosas. Sonríe nuevamente (esa sonrisa, la sonrisa casi olvidada). Mira los hilitos que descienden —llorones y verticales— por el ventanal; mira los jeroglíficos, los dibujos fugaces, el pronto cansancio de las gotas, su pereza, su lento escurrir por los cristales, su camino sin caricias por los cristales. Mira y sonríe, estira los brazos, dilata las aletas de la nariz. Se siente feliz. Se asusta de poder sentirse feliz. Lunes. Ahora sí puede decirlo sin temor a equivocarse: lu-nes. El día empieza diferente. El primer lunes después de tantos años. Se det…

Ensayos parisinos, de Gao Xingjian

1
Si uno quiere conservar su propio valor, su dignidad humana y la independencia, es decir, lo que llamamos libertad, frente a la dictadura, la opinión pública, la lógica confuciana, el bien de determinados grupos y del partido, y las modas, la única salida es la huida. Y si ésta no es posible, a uno sólo le queda la muerte.
2
Huir es reclamar la existencia, de otro modo, si uno no muere prisionero en una jaula, es destruido por la lengua de las masas. Si uno nada a favor de las corrientes, es ahogado por las convenciones, si no, su vanidad le tortura hasta la muerte, además de hacerle perder la cabeza.
3
Los ermitaños de antaño o los que se han hecho pasar por locos estaban todos huyendo. En todos los casos, no dejaba de ser un modo de reclamar existencia, y en realidad no les quedaba otro remedio. La sociedad actual tampoco es muy civilizada, ya que no sólo sigue matando a la gente, sino que las formas de hacerlo se han multiplicado. La llamada autocrítica es precisamente una de ellas.…