Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2011

Impresiones de viaje por el señor Ministro de Relaciones, de Vicente Riva Palacio (fragmento)

I
Había llegado el momento de partir; se iban a cumplir mis deseos; iba yo a conocer la Europa. Mariano Otero y yo habíamos hablado mucho de Europa, y este Mariano Yáñez me había dicho muchas veces: "Pepe, a ti te conviene ir a Europa." Me acuerdo bien cómo me vestí esa mañana. Me puse unos pantalones que había yo estrenado la primera vez que fui diputado; el chaleco de la noche que me recibí, la levita que tuve en la prisión, en el cuartel de los Gala, cuando Santa-Anna me puso preso; la camisa y los calcetines que debía haber estrenado el día 27 de septiembre cuando iba yo a pronunciar la arenga cívica, y el sombrero era el que usaba yo en Querétaro cuando estaba allí el gobierno del señor Peña y Peña. Me levanté muy temprano, y pude observar que las mañanas son muy oscuras cuando aún no ha salido la luz, lo cual me causó mucha novedad. Entré a la diligencia y tomé el camino de París; cuando amaneció iba yo en el camino de París, muy cerca ya del Peñón Viejo. El camino de París…

Carta a un zapatero que compuso mal unos zapatos, de Juan José Arreola

Estimable señor:
Como he pagado a usted tranquilamente el dinero que me cobró por reparar mis zapatos, le va a extrañar sin duda la carta que me veo precisado a dirigirle.    En un principio no me di cuenta del desastre ocurrido. Recibí mis zapatos muy contento, asegurándoles una larga vida, satisfecho por la economía que acababa de realizar: por unos cuantos pesos, un nuevo par de calzado. (Éstas fueron precisamente sus palabras y puedo repetirlas.)    Pero mi entusiasmo se acabó muy pronto. Llegado a casa examiné detenidamente mis zapatos. Los encontré un poco deformes, un tanto duros y resecos. No quise conceder mayor importancia a esta metamorfosis. Soy razonable. Unos zapatos remontados tienen algo de extraño, ofrecen una nueva fisonomía, casi siempre deprimente.    Aquí es preciso recordar que mis zapatos no se hallaban completamente arruinados. Usted mismo les dedicó frases elogiosas por la calidad de sus materiales y por su perfecta hechura. Hasta puso muy en alto su marca de fábr…