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Mostrando entradas de diciembre, 2011

"Donde el presente lector asistirá a la presentación sucesiva de los protagonistas de la expedición, y conocerá sus características y rasgos más notables", de Julio Cortázar

1.
Los autores suelen dialogar entre ellos o aludirse recíprocamente a lo largo de este diario de viaje: Como es natural se llaman por sus nombres de pila pero también, como es todavía más natural, se valen con frecuencia de sus nombres más íntimos, que confían ahora al lector dado que les parece justo confiarle todo lo que se refiere a la expedición y a la vida personal que la sustenta. Así, no tardarán en aparecer referencias a la Osita y al Lobo, y en el caso de este último hay incluso un fragmento de un Manual de los Lobos que la Osita preparaba para su placer pero también para que el Lobo fuera menos tonto que de costumbre y conociera algo mejor tantas cosas que sólo las Ositas conocen de verdad. A nuestro vehículo Fafner, se le llama con frecuencia Dragón. A vuelta de página se dan detalles de su naturaleza telúrica, pero aquí es bueno decir que nuestra triada no sólo se servía de sus nombres silvestres por razones de afecto e intimidad, sino porque a lo largo de la expedición se …

"Las señoritas que estudian piano", de Amado Nervo

Hace tiempo que tener maestro de piano en México es algo completamente indispensable, algo que entra en lo imprescindible de la vida. Naturalmente ser profesor de piano es un negocio, y bueno, entre nosotros. Si el profesor es modesto, cosa muy rara, cobre de diez y seis a veinte pesos mensuales por su indispensable enseñanza. Si es profesor de taco cobra ocho o diez pesos por lección.
Si suponemos que una señorita normalmente estudia ocho años el piano, y que paga mensualmente veinte pesos, tendremos que en cada casa se invierten mil novecientos veinte pesos de maestro, más mil doscientos de un piano por la primera hija que estudia.  Si suponemos que las niñas son tres, ya tenemos una fortuna de cinco mil setecientos sesenta pesos, más mil doscientos pesos el piano, es decir, seis mil novecientos sesenta pesos invertidos en la educación musical. Sigamos suponiendo. En la República hay, poco más o menos, cuarenta mil muchachas que estudian piano, y como hemos supuesto que cada una gas…

"[Cuatro] Pájaros de Hispanoamérica", de Augusto Monterroso

Manuel Scorza, novelista

El 15 de noviembre pasado me encontré con Manuel Scorza. B. y yo fuimos a verlo a su departamento, 15, rue Larrey, en París. Comenzamos a hablar, como siempre, de México, de amigos comunes, para desembocar, como siempre, en la literatura. Noté que Scorza había adquirido una nueva manía. Cada poco tiempo sacaba una especie de libretita y un lápiz y anotaba cualquier broma que le decíamos, cualquier ocurrencia, mientras declaraba: "Lo pondré en mi próxima novela", y guardaba su papelito para volver a sacarlo cinco minutos después. Entonces yo le recordé que Joyce practicaba también esa costumbre y que hubo una época en que en las reuniones ya nadie quería decir nada delante de él porque todos sabían que sus frases (generalmente de lo que se hace una conversación entre escritores, sólo que la mayoría las deja escapar, o las desperdicia sin preocuparse, o cuando mucho espera a llegar a su casa para anotarlas) irían a dar a sus novelas. Pero Manuel dijo: …