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Mostrando entradas de agosto, 2012

Cuadernos norteamericanos (fragmentos), de Nathaniel Hawthorne

1835


Idea para un relato: un incidente causa una guerra general; el actor central de este incidente presenta cierta semejanza con el mal que ha provocado.
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San Agustín, durante un misa, ordenó a todos los malditos que abandonaran la iglesia. "Entonces un cadáver se incorporó, salió de la iglesia y entró en el cementerio, cubriéndose la cabeza con un pañuelo blanco, y allí permaneció hasta el final de la misa. Era el antiguo señor de la casa, a quien el vicario había maldecido por negarse a pagar su diezmo". Ordenó también al difunto vicario que se pusiera de pie y le entregó un bastón; el difunto señor, arrodillado, recibió de esta forma su penitencia. Acto seguido ordenó al señor que regresara a la tumba, lo que éste hizo de inmediato, volviéndose polvo. San Agustín propuso orar por el vicario, a fin de que permaneciera entre los vivos fortaleciendo la fe de los hombres, pero el vicario no aceptó porque se hallaba en el lugar de su reposo eterno.
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Mostrar cómo la más crud…

El ángel del segundo piso, de Dashiell Hammett

Carter Brigham, Carter Webright Brigham para los índices de diversas revistas populares, despertó con un sobresalto, pasando tan súbitamente del sueño a la vigilia que no le cupo la menos duda de que había sido algo externo lo que había perturbado su sueño. No había sido la luna  y su apartamento daba al lado opuesto de la calle, donde sí había luces; a su alrededor la oscuridad era absoluta... No alcanzaba a ver ni los pies de la cama. Conteniendo el aliento, sin moverse tras el primer sobresalto del despertar, se quedó echado, aguzando oídos y ojos. Casi al instante se oyó un ruido que procedía de la habitación contigua, quizá el mismo ruido que le había despertado: unos pies que se arrastraban furtivamente sobre el suelo de madera. Un momento de silencio, el chirrido de una silla sobre el suelo, como descolocada por un tobillo descuidado. Luego otra vez el silencio y un débil crujido como el de un cuerpo que se arrastrara pegado a la pared empapelada. Ahora bien, Carter Brigham no…

El encuentro, de Francois Forestier

Marilyn llega con retraso. Cuando llega, los hombres abren sus ojos como platos y las mujeres, viperinas, silban en silencio. El deseo se superpone al odio, en Hollywood, hermosa alcantarilla al sol. Marilyn ha adoptado el estilo de Jean Harlow: pelo rubio, de tan rubio, casi blanco, mirada seductora, movimientos de cadera de show girl y pose de niña que ¡necesita tanto, pero tanto, tanto, que alguien se ocupe de ella! Joe Mankiewicz, uno de los directores que le ha dado una oportunidad en la maravillosa Eva al desnudo, no se deja atrapar: ve a través de Marilyn como si fuera transparente. Lleva un "maquillaje de inocencia" que horroriza a Makiewicz, cineasta de las apariencias, artista de las máscaras, así que coge su vaso y se va para otro sitio. Como su vestido de raso blanco, la actriz -que ya es una estrella- avanza. El anfitrión, Charles K. Feldman, la recibe con todos los miramientos necesarios: es el empresario más célebre de Hollywood y espera que su visitante firm…