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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Cómo llegué a director de un diario de agricultura, de Mark Twain

No sin algún temor me encargué, temporalmente, de la dirección de aquel periódico de agricultura. Casi lo mismo que le hubiera ocurrido a un labrador a quien encomendaran de improviso el mando de un navío. Pero, en fin, yo me encontraba en una de esas situaciones en que la cuestión económica se sobrepone a todas las demás. El director habitual de la revista marchábase con licencia; acepté sus proposiciones y acepté el puesto. Saboreé la exquisita sensación de tener empleo nuevo, y trabajé aquella primera semana como un verdadero león. Entró en prensa el primer número que yo dirigía,. ¡Cuán impaciente estaba hasta que le vi salir de máquinas! Seguramente había llegado el momento de mi notoriedad. Al salir de la redacción, poco después de anochecido, observé agrupados al pie de la escalera hombres y muchachos, que se dispensaron al aparecer yo, no sin haberme cedido el paso con la mayor cortesía. Oí a uno o dos que se dijeron: "Es él". ¡Qué halagüeño incidente! Al otro día, u…

Los asesinos, de Ernest Hemingway

La puerta de la cafetería Henry's se abrió y entraron dos hombres. Se sentaron a la barra. -¿Qué desean? -les preguntó George-. -No lo sé -dijo uno de los hombres-. ¿Qué quieres comer, Al? -No lo sé -dijo Al-. No sé qué quiero comer. Estaba oscureciendo. El alumbrado se encendió al otro lado de la ventana. Los dos hombres sentados a la barra leyeron el menú. Nick Adams los observaba desde la otra punta de la barra. Estaba charlando con George cuando entraron. -Tomaré lomo de cerdo con salsa de manzana y puré de patatas -dijo el primer hombre que había hablado. -Todavía no está preparado. -Entonces, ¿por qué demonios lo pones en la carta? -Es la carta de la cena -les explicó George-. Se empieza a servir a la seis. George miró el reloj de pared que había detrás de la barra. -Son las cinco. -El reloj marca las cinco y veinte -dijo el otro hombre. -Va veinte minutos adelantado. -Oh, al diablo con el reloj -dijo el primero-. ¿Qué tienes para comer? -Puedo prepararles un sándwich de lo…