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Mostrando entradas de mayo, 2014

En otro tiempo[1], de Guy de Maupassant

El castillo, de estilo antiguo, está sobre una colina arbolada; grandes árboles lo rodean con un verdor sombrío, y el parque infinito extiende sus perspectivas tanto sobre las profundidades del bosque como sobre las comarcas circundantes. A unos metros de la fachada se ahonda un estanque de piedra donde se bañan unas damas de mármol; otros estanques escalonados se suceden hasta el pie del ribazo, y una fuente aprisionada forma cascadas de uno a otro. Desde la mansión, que hace melindres como una coqueta presumida, hasta las grutas con conchas incrustadas y donde dormitan amorcillos de otro siglo, todo, este dominio antiguo ha conservado la fisonomía de las viejas edades; todo parece seguir hablando de las costumbres antiguas, de los usos de otro tiempo, de las galanterías pasadas y de las elegancias ligeras en que se ejercitaban nuestros abuelos. En un saloncito Luis XV, cuyas paredes estaban cubiertas de pastores galanteando con pastoras, de bellas damas con miriñaques y caballeros …

El curioso caso de Benjamin Button, de Francis Scott Fitzgerald

I.
Hasta 1860 lo correcto era nacer en tu propia casa. Hoy, según me dicen, los grandes dioses de la medicina han establecido que los primeros llantos del recién nacido deben ser emitidos en la atmósfera aséptica de un hospital, preferiblemente en un hospital elegante. Así que el señor y la señora Button se adelantaron cincuenta años a la moda cuando decidieron, un día de verano de 1860, que su primer hijo nacería en un hospital. Nunca sabremos si este anacronismo tuvo alguna influencia en la asombrosa historia que estoy a punto de referirles. Les contaré lo que ocurrió, y dejaré que juzguen por sí mismos. Los Button gozaban de una posición envidiable, tanto social como económica, en el Baltimore de antes de la guerra. Estaban emparentados con Esta o Aquella Familia, lo que, como todo sureño sabía, les daba el derecho a formar parte de la inmensa aristocracia que habitaba la Confederación. Era su primera experiencia en lo que atañe a la antigua y encantadora costumbre de tener hijos: nat…